Ismael Mengual Verdu no solo es el profesor de castellano del Creu de Saba, también es el referente de género y el fundador de la comisión de género
Lucía Carrasco y Carla Alvarez
¿Cuál es tu función como referente de género en el instituto?
Buena pregunta. Pues la verdad no lo sé muy bien porque no aparece en ningún sitio escrita la función de un frente de género (o al menos no que yo sepa). Teóricamente, la función que yo asumo que debo tener es la de poner en marcha una comisión (que ya está generada), asesorar al profesorado en temas de género e intentar un poco que dentro de lo que es el organigrama biológico del centro, el género sea una de las facetas a trabajar, que no se olvide. Creo que es como el Pepito grillo todo este tema dentro del centro.
¿De dónde surgió la idea de formar esta comisión?
¡Bueno, yo soy una persona que lleva mucho tiempo formándose en el tema de género y participando en muchas cosas en Barcelona. Ya sabía como funcionaban otras comisiones de género en otros institutos y de hecho, mi primera idea no ha sido este año, sino que fue el año pasado. Hay un tema que a mí no me acaba de gustar y es que la comisión de género o el referente de género sea un hombre blanco, cis, heterosexual… no tiene mucho sentido. Pero también es verdad, que cuando empezó mi compañera Raquel Jorba a trabajar como la referente de género hizo muy buen trabajo y me ha ayudado mucho poder continuarlo, o sea, yo no he empezado sobre la nada, sino que ella hizo un primer trabajo y a partir de lo que hizo yo empecé a hacer. Cuando se fue del instituto, la plaza quedó vacante y no se me ocurrió nadie que pudiera ocuparla y aparte era un puesto que a mi sí que me apetecía. Entonces, mi intención es que sea algo transitorio, es decir, que yo en cuanto pueda se lo pasaré a otra compañera para que pueda seguir el trabajo.
La pregunta de lo de la comisión de género es que es como una cosa que en este centro falta, no hay unos espacios para que se hablen sobre estos temas y sobre todo, no hay espacios de participación del alumnado. La idea es primero una comisión de género de alumnas y luego una comisión de género de profesorado, que también creo que es superimportante crear.
¿Cuál es el objetivo de la comisión de género?
Yo creo que son como dos objetivos:
Por un lado, creo que es super super importante, y esto yo no lo tenía pensado antes de hacerlo, sino que ellas me han enseñado que hay muchas mujeres en este instituto y personas disidentes (de género disidente) que necesitan un espacio de seguridad. Un espacio donde estar y sentirse seguras porque el sistema les ha relegado a las periferias siempre y no hay espacios donde se sientan seguras. Yo entiendo que un espacio de seguridad no es un espacio en el que no haya patriarcado, racismo o intolerancia. Un espacio de seguridad, es un espacio donde ellas puedan confrontarse con la realidad, es decir: un espacio donde se puede hacer una confrontación, donde los comportamientos que no tocan puedan oponerse y se puedan eliminar. Y eso es lo que es la comisión de género, un lugar donde ellas se pueden sentir cómodas, pueden decir las experiencias que les han ocurrido y podemos confrontar con la realidad.
Por otro lado, creo que es un lugar de empoderamiento. El empoderamiento es algo también supernecesario. Y también un lugar donde coger herramientas. La última charla que hicimos del SAI* creo que es un buen ejemplo. Muchas veces el feminismo está siendo golpeado desde muchos lugares y creo que la comisión de género es un lugar donde las personas que acuden cogen herramientas para contestar de vez en cuando a cosas que les caen.
También creo que la comisión de género no puede quedarse solamente en la idea del feminismo clásica, el feminismo en el que yo creo es interseccional, eso quiere decir que tiene mucho que ver también con el racismo, no se puede entender un feminismo que no sea antirracista, ni anticlasista. Es decir, yo no puedo concebir un feminismo sin todas esas facetas y que, por lo tanto, la comisión de género tiene que ser un lugar para defender a todo el mundo de estas cuestiones.
Sí que es verdad que una vez que empezamos a caminar con la comisión, se ha abierto otro campo de trabajo que tampoco me esperaba, que es el campo de la sororidad: las personas que van allí han desarrollado entre ellas el apoyo mutuo y creo que es superimportante y también ellas están construyendo cosas que yo ni soñaba en poder hacer y es, por ejemplo, pedir un espacio para desahogarse, para lanzar toda la porquería que a veces llevan y que cuando se la quedan dentro les hace daño, pero no tienen un lugar adonde lanzarlo sin ser juzgadas. Entonces, creo que eso es nuevo, es muy guay y la comisión supera lo que yo pensaba.
*Habla de una charla que vino a hacer el SAI (Servei d’Atenció Integral LGTBIQ+ d’Olesa) sobre autodefensa feminista, donde les proporcionó a las integrantes de la comisión herramientas para saber defenderse a comentarios antifeministas.
¿Quiénes son los participantes de esta comisión?
Realmente está abierto a todo el Instituto y pueden entrar tanto profes, como “profas”, como alumnado. En general, todo el que quiera. Sí que es verdad que, desde un punto de vista estratégico, hemos pensado que lo mejor sería al principio contar con la gente más motivada. Evidentemente, yo creo que si ahora volviésemos a hacer otro llamamiento, mucha gente viendo que se pierde clase o no sé qué no sé cuánto, es posible que hubiese un llamamiento a cosas que no. Creo que el método ha sido correcto, porque todo el mundo está entusiasmado de estar en la comisión, pero también es un espacio abierto. Yo, tal y como lo veo, hay gente que entrará, habrá gente que saldrá… También creo que el “boca-oreja” es mucho mejor que el “clase-clase”, es decir, creo que lo que está ocurriendo es que entre las personas de la comisión están hablando y es cuando otra gente viene y me dice, “yo quiero entrar porque mi amiga me ha contado que estáis haciendo tal y eso me mola mucho”. Creo que ese es el método de entrada.
¿Que acciones tenéis pensado hacer como comisión?
Bueno, las acciones las marcará la comisión. De momento, las conmemoraciones de fechas marcadas es lo que estamos intentando cumplir. Ya hicimos el 8M y seguramente en el 25N algo habrá que hacer.
Pero bueno, tampoco… no sé. Creo que es un trabajo más de hormiguita que de acciones espectaculares lo que nos planteamos. Creo que ahora estamos en una fase de formación y autodefensa, más que una fase de salir haciendo grandes proclamas.
¿Cómo os organizáis?
De momento somos dos profes: Susana Arroyo y yo, que estamos tirando de la comisión y lo vamos gestionando. Cada mes, mes y medio, hay un acto de la comisión o una reunión o una charla o un algo. Lo suyo sería hacerlo cada 15 días, pero primero, no nos da la vida a los profes y luego también yo creo que podría generar que se perdiera materia de alguna asignatura… no es tan fácil sacar al alumnado de las clases.
¿Por qué crees que es importante esta comisión?
Bueno, pues creo que la comisión de género es importante porque hasta ahora no había existido y que había voces que no se habían escuchado. Creo que esta comisión está ayudando a poner muchos problemas sobre la mesa. Entonces creo que es como vital que todos los centros tuviesen una comisión de género.
¿Habéis encontrado resistencias del profesorado o del alumnado?
Bueno, todavía no, pero haberlas las hay. Entre el profesorado es muy difícil porque todavía no hemos hecho nada para el profesorado. Teóricamente, si todo va bien, la planificación es que el año que viene haya dos charlas de feminismo para el profesorado y ya veremos si hay resistencias o no. Pero, como vosotras sabéis, las resistencias en el feminismo no se dicen en voz alta. Las resistencias van por otros caminos y ya llegarán.
Entre el alumnado, pues bueno, habrá también resistencias, lo que pasa es que tampoco se dicen en voz alta. Las resistencias las tenéis vosotras en vuestras clases y no es contra la comisión, es contra vuestra labor como feministas dentro del aula.
¿Qué te motiva para continuar con este proyecto?
Ellas. Las alumnas, alumnos y alumnes. Si yo hubiese hecho un llamamiento y no hay nadie, me doy la vuelta y me voy para mi casa. En el momento en el que había un grupo que tira mogollón y que se llevan superbién entre ellas… A mí eso me motiva nivel Dios y me lleva a plantearme nuevas metas. Pero si ellas no estuviesen así, yo no podría. También debo admitir que hay una cosa que me ha motivado mucho, que son las alumnas de primero de la ESO. Son muy peques y están muy a tope con el tema y eso me ha motivado mogollón.
¿Cómo ves esta comisión en un futuro?
Pues no sé, el futuro es muy oscuro. No lo sé. Tal y como llevo mi vida últimamente, no soy capaz de hacer un plan más allá del mañana. Es que yo qué sé quién estará en el Instituto el año que viene, qué chicas querrán participar… Es muy difícil hacer planes de futuro. Yo prefiero no pensar en el pasado mañana, si no en el mañana y ya sé que las siguientes acciones son planificar una segunda parte de charlas del SAI, que les gustó mucho, y lo siguiente es un protocolo que desarrollar. El curso que viene, pues ya veremos lo que pasa.


